Posterous theme by Cory Watilo

La vida no está ordenada como las cajas de los aparejos de pesca

Buscas lo que te falta como si lo pudieras encontrar explotando todas las burbujas de esos sobres que acolchonan envíos.   

Se dobla la esquina de lo que te atrapa como si aquello que has dejado marcado se quedara en ti para siempre. Aunque nunca sabes si por el contrario, eres tú la que se ha quedado en ese trozo plegado.

No se llega a conocer nunca el lugar que ocupan las cosas que no se dijeron. Quizá las faltas de ortografía sean un grito brusco de aquello que se dejó sin decir y que quiere ocupar su espacio. Como ese punto final que se te olvida escribir y cuando reparas en su ausencia le pones dos seguidos. A veces aunque sólo sea por querer acabar del todo. Pero un error no hace más contundentes los finales.

Dejas palabras a las que volver y dejas huérfanas de voz, palabras que no quieres sean tuyas. Y entre unas y otras acumulas libretas. Contenedores  de aquello que se te pierde o de lo que quieres perder. Receptores de señal que almacenan miradas incompletas. Y que se quedan así porque cuando acudes a terminar, ya no encuentras la libreta dónde te aparcaste.

Sólo tienes un guión en el que pone improvisa. Así que vas escribiéndote tus cómos y tus por dóndes. Pero siempre aparecen paréntesis. Y tú nunca has sido atleta y no sabes saltarlos sino darte de bruces contra ellos. Y a lo que te das cuenta, has dejado de lado la historia y te has metido de lleno en la nota al margen. 

Sólo se puede huir en la omisión. Quizá si no sabes que algo existe, no lo buscas. Pero cuando te has rozado con lo que querías tocar, se queda flotando en ti para siempre. Aunque no lo quieras mirar.

Dice la Wikipedia que los vasos comunicantes son aquellos que se reparten un líquido de manera homogénea. Están comunicados. Si echas más líquido en uno de ellos, éste se desplaza hasta alcanzar un nuevo nivel de equilibrio, el mismo en todos los recipientes. Aunque cambie la posición de los vasos, sucede lo mismo. Esto se debe a que como la presión atmosférica y la gravedad son constantes, la presión hidrostática a una profundidad dada es siempre la misma, sin influir la geometría del recipiente ni el tipo de líquido.

Fuera de Pascal es difícil encontrar el equilibrio. Aunque encuentres un vaso con el que hacerte comunicante. Los experimentos no pueden fallar cuando ni siquiera se prueban. A veces la falta de equilibrio es sólo quedarte en tu propio recipiente y no querer salir. La presión del cambio aún es mayor que la atmosférica. Pero sabes que existen otras constantes que te hacen perder el equilibrio. El aplazar y el desplazarse.

La vida no está ordenada como las cajas de los aparejos de pesca. Es un cajón de sastre lleno de costuras por remendar.

Son sin sonido

Ronronea como aquello que reclama se le haga caso.
Rompe una conversación o la sobrevuela impertinente buscando el momento de asaltarla.
Se sitúa al acecho para dar caza al ruido.
Pausa la aceleración.
Acelera la huída.
Huye como la respuesta que se esquiva.
Se acumula, se vacía.
Vive en una constante batalla por hacerse hueco. Se viste de tregua. O se traga las palabras para ser notado sin disfrazarse.
Se esconde en lo que no cabe.
Remolonea en los finales que cuesta acabar.
Otorga, traiciona, desvela.
Te estalla en la cara dándote una bofetada muda.
Baila entre lo que no se mueve.
Se atraganta en las bocas.
Grita en espacios en blanco.
Araña ratos.
Aparece entre cambios de renglón.
Abraza la duda que te nubla.
Respira en esa sonrisa que permite llegar.
Si hablas de él, se muere.
Si lo tocas, el mundo deja de sonar.

Calla y déjame pasar, dijo el silencio.

La boca como jaula palatina

Todo empieza en una boca que se abre y en una lengua nerviosa que no sabe cómo ponerse. Dentro se llevan los silencios inflados. Aquellos que para que no se te hagan bola conviertes en globo. El aire que les da forma son todas esas palabras que te has dejado sin decir. Aquellas que de alguna manera quedan sujetas al frenillo de la lengua y no salen de la boca. Si no fuera por este frenillo que limita sus movimientos, podríamos morir tragándonos la lengua. Lo mismo con esas palabras. Si anduvieran sueltas también podríamos morir. Por eso la lengua es el músculo más fuerte de todo el cuerpo humano; ayuda a masticar lo que cuesta tragar, colabora en la deglución de todo aquello que conforma tus adentros, provoca el hablar y el callarse y posibilita el sentido del gusto y del disgusto. Tiene surcos, y éstos son los que hacen diferente a cada lengua. Porque cada persona tiene sus propias costuras y las palabras que se esconden de bocas para adentro son distintas. Cuestión de paladar. Sin embargo, todas las bocas cuentan con glándulas salivares que permiten la digestión. Hay cosas que se absorben fácilmente, se encajan en un hueco de tus adentros. Otras no, te mellan, salta un fragmento y te rompen un poco. Por eso a veces te salen llagas en la boca. Es del roce de todo lo que te escuece. La lengua cuenta con filtradores de bacterias, lo que pasa es que a veces no saben si lo venenoso está por salir o entrar. Lo que se desboca a veces acaba en un beso. La mentira tiene una fuga por donde escapar sin daño ni ruido, se llama elipsis o sonrisa. Los labios se pintan para vestir de incógnito palabras impostoras. Y se suspira para dar de respirar a todo lo que se almacena.  

La boca se equivoca. El error sabe a secreto o a frase inoportuna. Despropósitos de las papilas gustativas. El morder es sólo un intento de capturar un aliento. Porque a veces te ahogas. Respiras normal por fuera pero te falta oxigeno por dentro. Y ni la lengua ni la boca saben de primeros auxilios cuando son palabras las que te estrangulan. 

 

Vértigo con empuje hidrostático bajo principio de incertidumbre

El principio de Arquímedes es un principio físico que afirma que: «Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja». Esta fuerza1 recibe el nombre de empuje hidrostático o de Arquímedes, y se mide en newtons. http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_Arqu%C3%ADmedes

 

En mecánica cuántica, la relación de indeterminación de Heisenberg o principio de incertidumbre establece la imposibilidad de que determinados pares de magnitudes físicas sean conocidas con precisión arbitraria. Sucintamente, afirma que no se puede determinar, en términos de la física clásica, simultáneamente y con precisión arbitraria, ciertos pares de variables físicas, como son, por ejemplo, la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de un objeto dado. En otras palabras, cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal y, por tanto, su velocidad. Esto implica que las partículas, en su movimiento, no tienen asociada una trayectoria definida como lo tienen en la física newtoniana. Este principio fue enunciado por Werner Heisenberg en 1927.  http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_incertidumbre

 

A veces creces sin que se te pelen los dedos como en el previo a un estirón. Sabes que algo está cambiando pero no hay un algo que te demuestre. Sientes los newtons de fuerza que te empujan y luego el vértigo. Pero el vértigo no desaloja agua como para poder medir la intensidad de lo que emerge o se sumerge. Inmersión en una piscina llena de vértigo que no sabes que profundidad tiene.

 

Vivir es a veces un juego de rasca y gana que puede no tener premio pero no por eso tú dejas de jugar. El impuesto revolucionario que viene con el boleto es el no saber lo que pasa después. En las tiradas de dados, no hay carteles luminosos que te indiquen cuáles son las decisiones correctas. No hay apuesta segura, dijo el as desde la manga del crupier. Se llama incertidumbre, un vacío legal del conocimiento preciso. No tener certezas sobre la posición y el momento dado. La indefinición de la trayectoria de unas partículas en movimiento.

 

Mezclar a Arquímedes y Heisenberg y esperar a que al abrir la coctelera, no te estalle en la cara. Vértigo con empuje hidrostático bajo principio de incertidumbre. Dejarme llevar por la corriente y aprovechar la duda de un tiempo líquido para bucear un rato.  

 

Del puré al F5 sólo hay un punto y seguido

A veces lo que te hace rozadura no son los zapatos, es sólo el ir. Sentados en lo que no se mueve, se nos olvida que la vida sigue en marcha y que somos pasajeros de algún lado a otro. Llegar al final por intuición y equivocarte en el desenlace. Todas las notas que guardabas en las libretas no te sirven de nada cuando no te salen las palabras. Hablar en paréntesis y que el asterisco se coja un día de asuntos propios. No tengo nada que añadir, dijo. Las despedidas son como el puré, no se te puede hacer bola pero no lo puedes tragar. Aunque siempre hay pasadizos por los que huir del puré cuando has sido carne de comedor escolar en un colegio público. Sonreír la mirada que te esquiva y el abrazo que se te resiste. El recuerdo se guarda en una caja de cartón ¿dónde está el estante de las cosas terminadas? Los trozos que se te rompieron se quedan en los márgenes esperando su turno para entrar al terreno de juego. El personaje  tiene cicatrices aunque no las enseñe al público. Riesgo es hacer un puzle con muchas piezas y no empezar por los cantos para enmarcarlo. Cuando no hay filas, es muy difícil saber qué será lo próximo. Acabar una colección por fascículos. Dibujar sin salirme de las líneas y unir correctamente las líneas de puntos. Enderezar las curvas y doblar las rectas. Vivir sin faltas de ortografía. Encararme con la agenda del fin del mundo y anotar todo lo pendiente. Romper algunos tableros para poder seguir jugando. No puede haber entramados deliberados cuando no los pensaste. En lo inesperado se abren grietas por las que construir lo distinto. Se pone otro carrete. Se pasa de pantalla. En las esquinas del teclado están el ESC y el SUPR y entre ellas, un montón de letras para seguir escribiendo. Dejarme llevar por el F5 y tener los dedos preparados para teclear con ganas. No hay punto final sino cambio de capítulo. 

Insomnio

Buscarte donde tienes esa herida abierta que te sirva de excusa para no aguantarte dormida.

Echarle la culpa a la sopa.

Que se te muera otro poco más el sosiego al intentar tocarlo forzando el cerrar los ojos y acordarte entonces de lo pendiente.

Quizá el fregar los restos del día que acaba sea el rito de paso del que empieza. Y si no se hace, pues esa transición tiene sus desacordes.

O que como los trapecistas, encuentro el equilibrio en movimiento y al pararme, me desestabilizo.

Puede que el sueño tenga unos muros de contención incontinentes, permeables a todo lo que le disturba.

Buscar respuestas sabiendo que a veces no se puede preguntar nada porque al no poderse contestar nada se podría hundir por ese lado el mundo.

Vueltas. Posturas. Paseo. Lo inútil, como la cucharilla en una cena sin postre.

Las trampas de creer haber llegado al comienzo del día y que el reloj te escupa una hora precipitada.

Oír la soledad de unos descansillos por los que va pasando el ascensor sin que nadie los salude.

Que el tiovivo tenga derecho de admisión y tú el culo demasiado grande.

Llegar a un libro que tiene las últimas hojas borradas.

Hacer un rodeo semántico y caerme de la res sin palabras que amortigüen el golpe.

Que no quepas ni en la nota al margen.

Sentirte la coma que finalmente se expulsa de la frase.

Tener una noche llena de segundos que ves pasar uno a uno.
Que el día amanezca nevado de minutos que también has visto llegar. Sucumbir y levantarte. Hoy el café empieza antes. Buenos días.

Remezcla: poesía collage

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Las palabras estaban ahí, sólo había que alterar su sitio. Escribir es siempre como un acto infiel en el que haces tuyo algo que no lo era. Las palabras ya estaban ahí. Las oyes, las miras, las lees, las recortas, las robas y las modelas. Porque te hacen falta para escribirte mientras sigues buscando respuestas de por qué necesitas escribir...

"¿Por qué escribo?" Félix Romeo

Escribo porque soy diferente.

Escribo para ser diferente.

(...)

Escribo porque tengo miedo: antes cuando tenía miedo me metía debajo de la cama. Escribo para levantarme cuando quiera. Escribo para acostarme cuando quiera. Escribo para imponer mi versión de los hechos. Escribo por envidia. Escribo por fascinación. Escribo para ser feliz. Escribo para ganar dinero. Escribo para saber cómo escribo. Escribo para que se publique lo que escribo. Escribo para seducir. Escribo para ser apreciado. Escribo para existir. Escribo para ser visible. Escribo para despertarme cada día en un lugar del mundo. Escribo para que me insulten. Escribo para seguir vivo. Escribo para no matarme. Escribo para saber lo que pienso. Escribo para mentir. Escribo porque soy feliz. Escribo para pedir perdón. Escribo para no pedir perdón. Escribo porque cuando escribo no vivo. Escribo para vivir más tiempo. Escribo porque me lo piden. Escribo porque no me reconozco en las fotografías. Escribo porque quiero dar mi versión de la historia. Escribo porque en mi escritura sólo mando yo. Escribo porque me gusta escribir. Escribo porque no sé conducir. Escribo porque soy vanidoso. Escribo para perder el sentido. Escribo porque busco el sentido. Escribo como el cultivador de champiñones: con los pies enterrados en mierda y con la certeza de que el producto no es un manjar. Escribo como el pescador de un barco congelador. Escribo para follar. Escribo para respirar. Escribo para no tener que escribir. Escribo para mirar todo y todo el tiempo. Escribo para recordar. Para recordarme. Para volver a alcanzar ese estado febril. Febril y fabril. Escribo por insatisfacción. Escribo por venganza. Escribo por remordimiento. Escribo para confesar mis pecados. Escribo para esconder mi vergüenza. Escribo para reírme. Escribo porque me da miedo el fuego.

(...)

Mi padre me cedió su máquina de escribir. Y una vez que se la arrebaté ya no podía cambiar: tenía que escribir y tenía que ser escritor. Ahora, más que diferente, me siento extraño.

Artículo completo de Félix Romeo "¿Por qué escribo?" http://www.circulobellasartes.com/blog/?p=1086

Una cartografía sinestésica

Teclear muy rápido porque escribes a vuelapluma. Así la que se confunde es la prisa.

Amontono letras para esconderme de lo que se me acumula.

En casa del herrero, no se equivocan. Tienen una protección férrea frente al error.

Es hora de recolocarse, como una contorsionista que todavía no ha agotado todas sus posturas.

La línea de puntos ya no une dos distancias cuando éstos se quedan suspendidos.

Un buenos días como escombro que no se acaba de llevar al punto limpio.

Sin llamadas no puede haber una llamada a la acción.

A los susurros para despedirse, les tiembla la voz.

Los bolsillos son como una especie de fonda para los secretos.

No todos los balancines tienen red.

Hay cosas que te saben difíciles.

En los recortes del collage, ya no caben más abrazos.

Las notas al margen se quedaron sin espacio.

Dejar siempre un hueco para un asterisco.

Cambiar de asiento no te hace desaparecer.

Aunque no veas, sigues mirando.

Reírse cuando la carencia de premio te aconseja “sigue jugando”.

Jugar es el mejor win.

Desde el tiovivo, es la vida la que da vueltas.

Vista, tacto, oído, olfato y gusto. Tiene sentido. 

La turbina tamizante de los fantasmas

Emisor, receptor, mensaje, código y canal. Elementos del sistema básico de comunicación. Las palabras cuando se cifran no se hacen números. Se hacen partícipes de un secuestro pactado entre dos partes.
Modelar de forma particular significantes y significados.

SIGNIFICANTE:
1. Que significa.
2. Fonema o secuencia de fonemas que, asociados con un significado, constituyen un signo lingüístico.

SIGNIFICADO:
1. Conocido, importante, reputado.
2. Significación o sentido de una palabra o de una frase.
3. Cosa que se significa de algún modo.
4. Contenido semántico de cualquier tipo de signo, condicionado por el sistema y por el contexto.

Pautar un sentido determinado y perder el sentido indeterminado.
El molde de los significados a veces no es suficiente y hay que esculpir de propio la horma que te contenga.
Lo de dentro se queda varado en una nota al margen. Robar una frase al vuelo que dibuje tus fabulaciones. No dar por acabado un cuaderno.
Los gestos que se esconden debajo de los títulos.
El recuerdo, para recordarlo, hay que dejarlo marcado con una esquina doblada.
De repente te encuentras con una libreta de la que no sabes cómo la llegaste.
Aparcar el rato.
Re lectura pendiente.
En borradores está la clave.
Problemas de encuadre.
Todo es interpretable.
Las cabañas se construyen para refugiarse. Como las señales.
Tocarme la oreja es pensarte, por ejemplo.
En alguna parte de lo que se escribe se encuentra lo que acordamos no decirnos y también los detalles de las letras que nos mencionan sin nombrarnos.
No hace falta alterar el orden.
Encriptar es sólo una cuestión de tacto.

Basta con un simple código para convertir las palabras en turbinas tamizantes de cualquier fantasma.

Curso básico de prevención de riesgos

RIESGO: situación que encierra una capacidad potencial de producir un accidente. 

Toda probabilidad tiene su consecuencia. Por eso hay que identificar los factores de riesgo y las medidas de protección para evitar que se materialice ese riesgo.

La gravedad, los newtons de fuerza que te fuerzan a caerte. Los puntos de anclaje que evitan el vacío. Las sujeciones y apoyos que proporcionan seguridad.

Seguridad estructural. La solidez y resistencia necesarias para andar. Pasar o estar de paso en un algo. No hay que subirse a estructuras que no ofrezcan garantía. A no ser que lo hagas anclado a un punto. De ahí la necesidad de elementos como el arnés, la sirga y la línea de vida. Conviene tener cierto cociente de elasticidad en los mecanismos de rozamiento.

Evaluar cuanta carga se puede soportar. Hay que tener elementos de sujeción que eviten roturas y desplazamientos. Los bultos acopiados en las estanterías no se deben caer. Por eso tienen que estar bien arriostradas. Se trata de evitar el vuelco. No desplomarse. No romperse. No doblarse ni combarse.

En el diseño de tu propio espacio, tener en cuenta tu lugar y también las zonas anejas. Ergonomía y psicosociología. Posturas y contextos.

Lo in itinere cuenta tanto como lo que sucede cuando ya has llegado. Es necesario controlar las situaciones de emergencia y posibilitar la evacuación cuando sea necesario. Conviene hacer caso a las señalizaciones. De obligación, de advertencia y de prohibición. Hay personas que son recursos preventivos. Es una medida de protección.

Conocer dónde están los detectores de riesgo y sistemas de alarma. Las vías de circulación deben estar libres de obstáculos.

Contacto eléctrico: la intensidad de defecto, la tensión de contacto, la resistencia del cuerpo... Lo que influye para que no se te lleve la corriente.

Evitar incendios o saber tratarlos.
Identificar elementos peligrosos.
Las escaleras expeditas y fuera de suelos resbaladizos.
Controlar los ruidos y sus niveles. Problemas de decibelios.
Tener cuidado con lo que se manipula.
Utilizar la herramienta adecuada para cada cosa.
De todo conviene saber las instrucciones de uso.
Prestar atención a los dispositivos de accionamiento sostenido para que no resulten insostenibles.

Vivir consiste en minimizar los riesgos para evitar el daño. La relación de causalidad puede ser fácil o difícil. Los efectos asumibles o incontrolables.

¿Dónde está la zona de seguridad?